domingo, 3 de abril de 2016

¿QUÉ ES LA HIPERPATERNIDAD?

Este artículo es bastante interesante para los docentes y para las familias. Te hace reflexionar... juzgadlo ustedes mismos. Esto debe cambiar...

Los expertos alertan: los niños de hoy son víctimas de una nueva epidemia de sobreprotección que les impide ser autónomos y les hace frágiles
Si usted carga con las mochilas de sus hijos en cuanto salen del colegio, ¡cuidado!, podría entrar dentro una nueva categoría: los hiperpadres, temidos por maestros y pedagogos, que organizan hasta el último detalle de las vidas de sus hijos y no les dan opciones para valerse por si mismos. 
Pero, además del pequeño detalle de la mochila, ¿cómo reconocer si formamos parte de ese grupo? La periodista Eva Millet lo define perfectamente en su último libro: los hiperpadres hablan en plural cuando se refieren a las cosas de sus hijos («hoy tenemos examen de matemáticas»), están obsesionados con que reciban la mejor educación (a poder ser, precozmente) en el mejor colegio o universidad, discuten constantemente las posiciones de maestros y entrenadores, planean  numerosas actividades extraescolares y, sin embargo, no permiten que sus hijos participen en las tareas de  la casa ni asuman obligaciones básicas como hacerse la cama o poner la mesa. 

Padres mayordomos

Son padres que ejercen de chóferes, entrenadores, guardaespaldas, profesores particulares y mayordomos... en resumen: estresados, que acaban criando hijos agobiados que crecen incapacitados por exceso de protección. Las causas, según explica el experto Carl Honoré en el libro, pueden buscarse en la «tormenta perfecta en la que intervienen la globalización y un aumento de competencia que, unidos a la inseguridad cada vez mayor en los lugares de trabajo, nos han hecho más ansiosos respecto a preparar a nuestros hijos para la vida adulta». En resumen: «hoy queremos dientes perfectos, un cuerpo perfecto, las vacaciones y la casa perfecta y, obviamente, los niños perfectos para completar el cuadro». A esto hay que sumar el estrés del estilo de vida que nos han impuesto, que transmitimos a nuestros hijos con ese omnipresente «¡corre!» que nos persigue sin descanso y hace que, como explica la pedagoga Cristina Gutiérrez Lestón, «toda esta falta de tiempo y de espacio para 'ser' genere una serie de carencias emocionales en muchos niños y niñas, que no saben desenvolverse en un grupo de gente. Se sienten débiles y con un montón de  miedos».
La conclusión, aseguran, es preocupante: tal vez estemos criando la generación más frágil e insegura de la historia», lo que para Gregorio Luri, filósofo y pedagogo, debería hacernos pensar que, ante todo, los niños necesitan unos padres relajados. «Es un derecho de la infancia», asegura.

Por dónde empiezo

A pesar de la alarma, el panorama tiene solución. El camino a seguir se llama underparenting, o, en otras palabras, hacerles menos caso a los hijos. ¿Y cómo se hace eso? La experta propone en el libro algunas claves para poder empezar,que comienzan, otra vez, con la mochila. «Usted no ha de cargar por sistema con sus cosas. Parece una nimiedad, pero que carguen ellos con su mochila es una forma efectiva de educar la responsabilidad».
También sugiere que no se les permita a los niños interrumpir las conversaciones, y que no les preguntemos sistemáticamente todo (desde qué quiere comer hasta qué medicamento prefiere tomarse para la fiebre). La línea a seguir se define como «sana desatención», sin anticipar todo tipo de contratiempos ni pasarse el día alrededor de los niños para intervenir a la mínima de cambio. En la lista de recomendaciones se incluyen otras muy curiosas y concretas, como la de no hablar en plural o no pasarse el día colgando fotos de los hijos en las redes sociales. «Esta avalancha, no solo esta consiguiendo matar la espontaneidad infantil, sino también crear pequeños narcisos».
Otro aspecto importante es el de la educación. Aquí la experta es clara: «la educación no consiste solamente en adquirir títulos (). Que su hijo o hija sean capaces de dar las gracias y de encajar una frustración es también parte fundamental de su formación». Es importante, además, no interferir demasiado en las decisiones del colegio e intentar que el niño aprenda a asumir sus propios errores.

Relájense, sin miedo

Pero ¿qué es lo que nos impide soltar a nuestros hijos de la mano? ¿por qué los sobreprotegemos hasta rozar muchas veces el ridículo? Pues algo tan humano como el miedo. «Miedo a equivocarnos -explica la autora-. A decirles «no». A traumatizarlos. A o darles todo lo que consideramos que se merecen. A no conseguir que sean felices. A que sufran. Incluso a no conseguir esos hijos perfectos que parece que hoy todos hemos de tener». La receta para superarlo es relajarse, y disfrutar de ser padres, para que también ellos disfruten de ser hijos. «Mi consejo es que sean afectuosos con sus hijos, que estén con ellos cuando lo necesiten pero no encima de ellos todo el día. Que no se pongan nerviosos porque el hijo del vecino esté aprendiendo chino y, según sus padres, sea una criatura rayana a la perfección». Hay que decir no, exigirles que colaboren y también «decirles que les queremos, pero que ello no equivale a que tengan una serie de derechos adquiridos, ni sobre ustedes ni sobre el resto del mundo».

domingo, 13 de marzo de 2016

jueves, 3 de marzo de 2016

8 de marzo...DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA


RESULTADO...
Una vez trabajada las fichas de divisiones e investigar sobre las mujeres importantes en la Historia, este es el resultado.


IGUALDAD ANTE TODO
Aquí os dejo unas divisiones de dos cifras con mujeres importantes en la Historia. Mis alumnos ya han trabajado una de ellas pero sólo conociendo el nombre y el rostro de cada una. Luego, a los que les tocó, han tenido tiempo para buscar información sobre ese personaje y así para el día 8 de marzo poder compartir la información de cada uno con los demás en el área de Lengua. Aprenderemos así un poquito de cada una. La otra ficha la empezaremos a trabajar esta semana...

                                

LOS MIEDOS... Cómo ayudar a los niños

INFORMACIÓN SOBRE EL MIEDO. Al final hay un enlace con cuentos para vencer el miedo.
Todos los niños tienen miedos. Cómo enfrentarlos, ayudarlos, como padres, a superar el miedo con todo cariño y el apoyo necesario. 

En el proceso de aprendizaje de la vida, el miedo es tan necesario como el amor o el dolor. En nuestra vida aprendemos muchas cosas y una de ellas es a tener miedo. Los padres muchas veces no se dan cuenta que es una de las cosas que le enseñan a sus hijos. Por ejemplo, una madre al ver que su hijo se asoma por la ventana, grita para advertirle del peligro. 

El niño aprende así lo que es el peligro y tiene miedo de asomarse a la ventana. La otra forma de aprender es a través del dolor; si se corta un dedo, le duele y ya no volverá a jugar con algo que le pueda cortar el dedo de nuevo. 

El miedo está relacionado a un comportamiento de otra persona. El miedo no es una experiencia directa del niño. El dolor sí. El dolor es un aprendizaje directo y por lo tanto el niño sabe exactamente lo que ocurrirá. El miedo es indirecto, por lo tanto no sabe lo que ocurrirá.

LOS PADRES Y EL MIEDO

El miedo aparece porque hay alguien que lo enseña y desaparecerá cuando alguien lo haga desaparecer. los padres no pueden tener miedo del miedo de sus hijos porque así no lo ayudan sino que empeoran las cosas. Deben sentirse seguros para poder hacerle diferenciar la fantasía de la realidad. Hay que tener miedo a las situaciones reales de riesgo como tirarse por la ventana o tomar algún detergente pro no deben temer de una fantasma, del "hombre de la bolsa", ni nada parecido.

Las diferencias para vivir los miedos siempre serán individuales y muy personales porque habrá niños que aún aprendiendo de situaciones reales con los miedos de sus padres sean más arriesgados que otros y por lo tanto sean menos miedosos. Y a ellos no hay que potenciarles a tener miedo y sí enseñarles sus límites.

LOS CAMBIOS PROVOCAN MIEDO

Hay miedos que aparecen con los cambios y son, más bien, temores pasajeros. cuando los niños llevan viviendo una situación estable, un cambio puede provocarles muchos miedos. El cambio de casa, de escuela, una separación, son situaciones nuevas que les hacen tener miedo. La edad que sea, de un niño a un adulto, la reacción es de inseguridad. Cuando hay cambios y no les explican el cambio, como todo esta dado vuelta, pues la reacción más primordial es el miedo.

¿SE QUITA EL MIEDO?

Claro que se quita el miedo. Tenemos miedo a lo desconocido, cuando dejamos de ignorar el miedo desaparece como por arte de magia. Por eso hay que explicar, de una forma lógica, lo que produce miedo al que lo siente. Es primordial para quien quiera disolver el miedo de un niño, quererlo, creerlo, y estar convencido de que puede. Es más: es necesario creer que el miedo no tiene utilidad para el niño dándole una explicación lo más verdadera posible.

Existen distintos miedos en la infancia pero lo mejor es explicarle que es algo que le pasa a todos para que se quede más tranquilo.

CÓMO ENFRENTAR LOS MIEDOS

Depende de la edad el niño la forma en que haremos frente al miedo.

4 - 5 años: Contar un cuento inventando algo, un objeto más cercano y conocido por el niño, que sea como una varita mágica para dar seguridad. Por ejemplo: En la historia de Dumbo le dio más seguridad saber "que para volar solo tenía que llevar la plumita mágica". Así Dumbo perdió el miedo a volar.

6 - 7 años: Acompañar al niño en el miedo. Hacerle sentir seguridad. Poner humor, juegos. Desmitificar. Por ejemplo: Si le tiene miedo ala oscuridad, jugar con una linterna para que él busque las brujas y monstruos escondidos durante la noche y, de día, apagar las luces de la habitación y jugar a los detectives. Así, poco a poco su hijo se acostumbrará con la oscuridad.

8 - 10 años: A estas edades ya se puede explicar los miedos y dar autonomía al niño sobre cómo resolverlos. El niño tiene que implicarse, sentir que su miedo no tiene sentido. Hay que inducir al niño a que encuentre una solución propia. Opine y que invente una solución, que esté convencido de que su miedo tiene que acabar.

Si vemos que el miedo persiste a pesar de haber hecho todo lo posible para que el miedo desaparezca, debemos recurrir a un especialista para que ayude a nuestros hijos a quitarse el miedo. Debemos evitar frases como: "eres un tonto por tener miedo" o burlarnos de sus temores porque solo conseguiremos empeorar las cosas y aumentar los males.

LO QUE NO DEBEMOS HACE CON EL MIEDO

No debemos ignorar el miedo de los niños, y así como debemos saber qué hacer frente al miedo, también debemos saber qué es lo que no debemos hacer. Los miedos son inevitables pero el niño podrá controlarlos si cuenta con el apoyo, ayuda y cariño de sus padres y seres queridos.

Te damos algunos consejos para que puedas superar los miedos junto a tus hijos:

- No asustes a tu hijo con historias de ogros, de fantasmas, de brujas, principalmente antes de acostarle. Tienes que decirle que estos personajes solamente existen en los cuentos y películas, que son una fantasía.

- No te rías de los temores que tu hijo expresa. Si ridiculizas o burlas de su miedo disminuirá su confianza. En vez de ayudarle, sólo le desanimarás a compartir sus temores contigo.

- No transmitas más miedo a tu hijo del que ya tiene. Él necesita tener su seguridad y confianza, no ignores sus miedos. No le mientas, si mientes sobre una situación de miedo le producirá más temor. Ayúdale a prepararse para enfrentar la situación con la verdad y con honestidad. Si tu hijo tiene miedo de ir al colegio, escucha sus razones, llévalo de visita a la escuela, enséñale su clase y habla sobre lo mucho que irá aprender allí.

- No obligues a tu hijo a pasar situaciones que él teme. Los miedos no se superan enfrentándose a la situación de una vez por todas. En lugar de ayudar, algunas veces esto intensifica el miedo. Tu hijo tiene el derecho de acostumbrarse poco a poco a situación que él teme. No le obligues a ver una película de la cual él tiene miedo, o que acaricie a un perro que no le gusta. Si lo fuerzas, el miedo se intensificará.

- No transmitas tus temores personales hacia tu hijo. Si tienes miedo a las arañas, tu hijo puede sentirlo. La forma en que enfrentas tus propios miedos le da a tu niño el patrón a seguir para enfrentar situaciones similares.

- No le llames cobarde si se muestra temeroso ante cualquier situación. No le ridiculices, eso no le ayudará en absoluto. Le hará sentirse inseguro, necesitado de cariño, solitario y sin comprensión.

- No le obligues a afrontar su miedo en solitario. Este es un tremendo error. Nunca obligues a tu hijo a entrar a oscuras en su habitación si no quiere hacerlo. Provocarás un aumento de su ansiedad y contribuirás a alargar ese miedo e incluso a perpetuarlo. Además, el sentimiento de no ser capaz de afrontar la situación no le dejará sentirse orgulloso de sí mismo. Es más productivo que lo tomes de la mano y entren juntos en la habitación, casi seguro que dejará de tener miedo a que si lo metes a la fuerza en la habitación y lo encierras para que se le pase el miedo "de una vez por todas".

- No le des demasiada importancia. Si cada vez que veas un perro te interpones entre tu hijo y el animal e insistes en que tu le defenderás, el niño acabará pensando que todos los perros son realmente peligrosos y no podrá superar su miedo.

- No ignores los miedos de tu hijo. Si así lo haces, el niño se sentirá perdido y solo. No encontrará la forma de enfrentarse al problema y percibirá por tu parte desinterés y falta de cariño y de atención.
* TIPOS DE MIEDOS

Miedo a las personas desconocidas

Es necesario que hables con tu hijo sobre los peligros reales que tiene hablar con personas desconocidas. Pero no debes decirle solamente eso. No aumentes sus miedos. Trata de enseñarle algunas reacciones paraprotegerse de los desconocidos. Por ejemplo: no aceptar caramelos, ni regalos, ni dar la mano o dar un paseo con esa persona. En el caso de que le obliguen a ello, dile que debe pedir ayuda a la policía y dirigirse siempre a quién le está cuidando en ese momento. Transmítele confianza y seguridad, pero enséñale a ser precavido ante las personas que no conoce.

Miedo a la oscuridad

Este miedo puede estar relacionado con algún cuento sobre monstruos o brujas, que le ha sido mal explicado. Puede también estar relacionado con las pesadillas, sueños o algún acontecimiento como el cambio de domicilio o determinadas situaciones imaginarias. Hay niños que se sienten más seguros si dejas alguna luz cercana encendida. No hay nada de malo en eso. Pasado un tiempo, se le pasará.

Miedo a los truenos y a las tormentas

Cuando haya tormentas, cierra rápidamente los cristales de la ventana. Deja que tu hijo pueda ver la lluvia y cuenta con él los relámpagos aparecen en el cielo. Siéntate a su lado y explícale la verdadera naturaleza de los fenómenos: el por qué de la lluvia, de los relámpagos, del ruido de los truenos, etc. Y, sobre todo, déjale claro que esos fenómenos son naturales, pasajeros y no hacen daño alguno.

Miedo a los animales

Es muy normal que un niño sienta miedo cuando se le acerca algún animal que no conoce. Las distancias deben reducirse muy lentamente, sin que el niño se sienta forzado a ello. Sería conveniente que, desde una edad temprana, ayudaras a tu hijo afamiliarizarse con los animales, enseñándole fotografías, contándole cuentos de animales o visionando documentales sobre su vida y comportamiento. El proceso es lento y se debe tener mucha paciencia. Acércate a un perro, por ejemplo, y acaríciale. Luego propon a tu hijo que haga lo mismo, pero cuando le apetezca. Es importante que enseñes a tu hijo que antes de tocar a algún animal desconocido, se debe pedir permiso a su dueño. Sólo él podrá decirte si puedes acercarte o no al perro.

Miedos nocturnos

Hay niños que sólo consiguen conciliar el sueño en compañía de sus padres o en su cama. El miedo a dormir solo puede estar relacionado a otros miedos. Si tu hijo sufre de pesadillas, acércate a calmarle y reconfortarle hasta que se tranquilice. No adelantarás nada si acudes nerviosa. Háblale del tema y dale muchísimo cariño. El miedo no es motivo de preocupación, siempre que observes que no interfiere en el desarrollo normal de tu hijo. Pero si alguno de sus miedos impide al niño hacer una vida normal, es probable que necesite apoyo psicológico.
(información sacada de estilosalta.com / guiainfantil.com)





lunes, 29 de febrero de 2016

EXPERIMENTOS EN EL AULA. EVALUACIÓN DE LA EXPRESIÓN ORAL

Hace unas semanas, leyendo un texto sobre un "EXPERIMIENTO" (experimento que hacía un alumno para ver si las personas mienten o no), mis alumnos los encontré bastante animados y motivados. Es por ello que propuse que de manera individual, en parejas o máximo cuatro hicieran o un experimento o un invento... TODOS ESTABAN ENCANTADOS con la idea.
A partir de aquí, con esta propuesta, he estado observando las relaciones interpersonales, cómo resolvían algunos contratiempo, la implicación de cada uno y por supuesto, el día de la exposición de su invento/ experimento, la expresión oral. Por tanto, valoramos:
  •  si conoce y maneja el vocabulario adecuado con lo que vayan a presentar
  •  fluidez a la hora de explicarlo
  • utiliza ayuda de algún soporte (cartulina, vídeo, guión ...)
  • conoce la diferencia entre experimento e invento
  • si es capaz de contarlo de manera ordenada y clara 
  • la seguridad con la que expone
  • el tono de voz adecuado para que los demás podamos entenderlo
  • actitud postural adecuada.
Aquí os presento algunos de los experimentos e inventos de mi alumnado:(todos bajo la supervisión de la maestra)




ARCOIRIS   Materiales: tres vasos de cristal, agua, témpera de color rojo,          (experimento)   amarillo y azul, tres servilletas. 




  
AROS DE HUMO Materiales: mitad de una botella de plástico, una varilla de            (experimento)              incienso, un mechero y la mitad de un globo para tapar la botella                                    por la parte cortada.









LÁCTEOS PSICODÉLICOS/ LECHE DE COLORES (experimento)
Materiales: platos de plástico, yogur líquido, 
                 leche desnatada y entera,
                 colorante natural (tinta del rotulador con agua ),
               bastoncillos o pincel, jabón para lavar platos.         









TORNILLO GIRATORIO  (invento)
Materiales: pila, cable pelado por ambos lados, tornillo e imán.










MANO ROBÓTICA(invento)
Materiales: cinco cañitas, cinco cuerdas, cinta adhesiva y tijeras.
















HUEVO SALTARÍN (experimento)
Materiales: huevo, vinagre, un bote de cristal, colorante (dos gotitas) Dejar reposar dos días y el huevo se convierte en una pelotita.





EFECTO DE LA VELA (experimento)
Materiales: Vaso transparente, vela pequeña,
 plato de plástico, agua y mechero.
 La vela se apaga y el agua sube hacia arriba.
¿Por qué ocurrirá?





FUNDICIÓN DEL CORCHO
(experimento)o)
Materiales: Corcho, acetona en un bote. 















EL AGUA QUE NO CAE

(experimento)

 Materiales: agua, vaso de cristal, gomilla del pelo y un calcetín de media fino.





LA PIMIENTA QUE HUYE (experimento)

Materiales: agua, plato grande de plástico, pimienta y jabón.






LUPA DE AGUA 
(experimento-invento)  Materiales: agua en tarro, pipeta, bolígrafo, trozo de papel.



     
     





HELICÓPTERO SOLAR

(invento)

Materiales: cables, panel solar, hélice, una moneda de 5 cént para hacer contrapeso.


LA ESFERA INGRÁVIDA
(experimento)
Materiales: aceite de oliva, recipiente de cristal alargado, un vasito pequeño, una jarra con medidor,
 400ml de agua y un bote de alcohol.                                                                  

       



LÁMPARA DE LAVA
(experimento)
Materiales: frasco transparente, colorante, pastilla efervescente, una cuchara, agua y aceite.


PESCAR EL HIELO
(experimento)
Materiales: sal, vaso con agua, cubito de hielo, una cuerda y se le hace un nudito con un ganchito en un extremo.

SERPIENTES DE FUEGO
(experimento)
Materiales: azúcar glas, bicarbonato sódico, cuchara, plato de vidrio, agua y mechero.






TORBELLINO DE AGUA (experimento)

Materiales: dos botellas de agua, agua en una de ellas, un agujero en cada tapón, cinta adhesiva